Tapas de temporada en un restaurante centenario… Taberna Casa Alberto

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Visitamos en la calle Huertas, 18,  la Taberna  Casa Alberto. Un restaurante centenario desde 1827 en el Madrid de las Letras.  En la ciudad  de Cervantes, de Lope de Vega y de Quevedo, tres de los grandes literatos  del Siglo de Oro qué, con su nombre enaltecen tres de las calles más emblemáticas del Barrio de las Letras, perpetuando su legado histórico no sólo a la Literatura Española, sino también, a la ciudad de Madrid.

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Como bien recogemos desde el blog y la web de Casa Alberto:  “En el hoy denominado Barrio de las Letras, vivieron grandes escritores del Siglo de Oro español como Lope de Vega, Quevedo, Góngora y no podemos olvidar a Miguel de Cervantes de quien se cuenta que en el edificio que ocupa actualmente Casa Alberto, escribió “Viaje del  Parnaso”.  De hecho, en honor a Cervantes tenemos en nuestro menú un plato con su nombre: Los Huevos Cervantinos. Pero Cervantes, no fue el único que vivió cercano a Casa Alberto, pues Zorrilla, el famoso autor de la obra Don Juan Tenorio, vivió en el edificio contiguo en el año de la inauguración de nuestra taberna”.  Sigue leyendo

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Casa Gallardo, lo mejor del barrio

Muy buenas amigos de Walking Madrid Weekend Experience, hoy tenemos en nuestro apartado gastronómico un restaurante que es el claro ejemplo de constancia y cariño, Casa Gallardo, sito en el barrio sur madrileño de la Ciudad de los Ángeles.

José Gallardo y Juan Gallardo han alimentado durante toda la vida a la mitad de los niños del barrio con sus magníficos bocadillos. Una marabunta surgía de las puertas del colegio Nuestra señora de los Ángeles y corría buscando la antigua tienda de los Gallardo.

Hoy todo aquello desapareció para dar paso hace unos diez años al restaurante que hoy visitamos y donde, a pesar del cambio, del tiempo pasado y la llegada a la madurez de aquellos niños, nos han hecho volver a disfrutar de una comida de reyes.

Una de las cosas más bonitas de todo este recuerdo que os acabo de contar es que aun hoy, al volver a casa Gallardo nos encontramos con muchos de los amigos y compañeros que nos agolpábamos contra su mostrador para que no se acabara el pan. Sin duda es un lugar donde se respira cariño, un lugar de reencuentro en el barrio, un lugar donde sin duda siguen haciendo disfrutar a nuestro paladar, pero esta vez con una cocina de lujo.

Comenzamos la degustación con esta estupenda foto del plato que vamos a disfrutar. Si os fijáis bien hay un detalle que nos ha gustado mucho.

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Revuelto de morcilla con piñones y reducción de Pedro Ximénez.

De este plato, sencillo a simple vista, queremos destacar dos aspectos principales. El primero de ellos es que el revuelto en sí no estaba apelmazado, sino que su textura esa suave, una gran solución al clásico problema del gusto de cada uno por el revuelto, muy cuajado, poco cuajado…el punto medio es la mejor opción.

El segundo aspecto y más impactante son esos detalles morados que podéis ver en la foto. Se trata de “sal marina de remolacha casera”. Además de ser un toque de gran calidad y mimo por parte del chef, aporta mucho más al plato. La suave textura de los huevos revueltos con morcilla, unido a los piñones y estos visibles cristales de sal hacen de cada bocado una amalgama de especial en la boca, crujiente pero suave, además de muy apetecible.

El toque de la reducción de Pedro Ximénez hace el plato muy llamativo junto a lo comentado antes, y como todos sabemos el primer bocado de cualquier plato lo damos con los ojos.

Pasamos al segundo plato de la degustación

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Tempura de verduras con salsa roquefort y huevo sorpresa

Se trata de una tempura de verduras con pimiento rojo y verde, calabacín, berenjena y cebolla. Aderezada con una suave salsa roquefort que aporta cuerpo al plato pero sin perder el sabor y textura de la tempura. Sabores perfectamente diferenciables, con cuerpo, pero manteniendo la suavidad del plato.

Sobre esta cama de tempura encontramos lo que en Casa Gallardo denominan “huevo sorpresa”. Huevo envuelto en pasta brick. Es una de esas cosas que “hay que probar”, uno de esos platos que , sin saber porqué, te comes a toda prisa.

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Por último pasamos a la joya de la corona, el plato estrella.

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Entrecot de buey a la piedra

La carne es la auténtica clave, por supuesto. Entrecot de buey importado desde Holanda y Bélgica, con una beta limpia y perfecta. Carne jugosa al extremo, ya que, en “Casa Gallardo” sólo trabajan con lo mejor del entrecot, los cabeceros. Esto es en definitiva, lo que define la filosofía de esta familia, cariño y calidad para sus feligreses. No es de extrañar que el 90% de sus clientes sean de esos que todo restaurante anhela, fieles incondicionales a sus fogones.

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Nos encanta ver la carne haciéndose expresamente para nosotros, dominar el momento en que la queremos, el punto en el que realmente la disfrutamos, la posibilidad de observar el espectáculo que nos ofrece la piedra incandescente fundiéndose con el jugo de la propia carne. Después de terminar tu obra la pruebas. Cada pedazo se deshace en la boca culminando con este magnifico ritual. En pocos lugares se puede disfrutar una carne como esta amigos. El mejor entrecot de buey a la piedra de todo el barrio.
Además, sus grandes conocimientos vinícolas hacen que acompañemos cada plato con un invitado de lujo para nuestros paladares. La combinación perfecta para una buena comida.

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Como habéis podido ver Casa Gallardo combina la cocina tradicional con detalles únicos de autentico gourmet.. Ya sabéis que valoramos mucho el esfuerzo en la cocina por dar ese “toque” especial que la haga única. Por esto agradecemos a la familia Gallardo que continúen luchando e innovando en su cocina. 35 años de esfuerzo recompensado en este resultado. Excelente comida.

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José Antonio, Juan José, Jesús, Manolo…sólo podemos decir gracias. Volveremos

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Redacción: Gabriel Alcahuz VillaverdeFotografía: Daniel Gómez Díaz

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Cocina del norte en restaurante Hórreo…en el distrito de la Arganzuela

DSC_0007 Íbamos a realizar un post para el restaurante Hórreo en el Barrio de la Arganzuela. Como recogemos de Wikipedia: “Un hórreo es una construcción destinada a guardar y conservar los alimentos alejados de la humedad y de los animales para mantenerlos en un estado óptimo para su consumo.[] Se caracteriza por mantenerse levantado sobre pilares para evitar la entrada de humedad desde el suelo y por permitir la ventilación a través de ranuras en las paredes periféricas”. Antes de llegar al restaurante  nos dimos una vuelta por todos los sitios de interés que este distrito nos ofrece. Caminamos  por Madrid Río a lo largo del Río Manzanares hasta llegar a Matadero Madrid en el Paseo de la Chopera –antiguo matadero municipal-, admirando todas las instalaciones que este Centro de Actividad Contemporánea nos ofrece. Desde la Plaza de Legazpi caminamos hasta el Museo del Ferrocarril  -con sede en el  histórico edificio de la antigua estación de Delicias-. Para finalizar en Planetario de Madrid  ubicado dentro del Parque de Enrique Tierno Galván, donde enseñan y difunden  la Astronomía y la Ciencia. DSC_0030 Nos recibió Antonio Pérez,  propietario e ideólogo del local,  que distendidamente  nos detalló lo que quiere para el nuevo restaurante de la calle Bronce, 35. Nos transmitió que ha tenido otras buenas experiencias junto con su mujer  María Belen en el mundo de la hostelería, pero,  era el momento adecuado de crear un nuevo concepto. Una mezcla en presentación y sabor de las cocinas del norte: gallega, cántabra y asturiana. ¡Casi nada!  Mencionar el trato durante todo el tiempo que estuvimos allí, de  Salva Rodríguez y José Carlos Barrero, camareros  de salón y  barra respectivamente,  que con mucha atención y amabilidad nos trataron. Empezamos a degustar los platos que el chef Iván Polo nos había preparado con su  toque y sabiduría culinaria para el Weekend Gastronómico de Walking Madrid. DSC_0100Un  profesional que sabe  cómo conseguir platos elaborados en presentación, sabor y textura, pero entendiendo el concepto e idea inicial de sus propietarios. El Mercado de Motores en el Museo del Ferrocarril de Madrid tiene la sede en el histórico edificio de la antigua estación de Delicias, se presenta como una nueva alternativa de ocio durante el segundo fin de semana de cada mes. Este emblemático espacio, ubicado en el número 61 del Paseo de las Delicias. DSC_0053Un mercado diferente con un claro estilo europeo que ha inaugurado su segunda temporada. El mercado, con una zona para profesionales y otra para particulares, propone un disfrute del tiempo libre entre piezas con una apariencia de estética retro. Otra posibilidad, después de visitar Mercado y Museo, y escuchar música en directo, es tomar el aperitivo en Hórreo. Nosotros  comenzamos con “Anchoas naturales en salazón”, con un chorreón de aceite de oliva virgen extra. Sabor cántabro, del norte, que con el Ribera crianza hacía más  sublime si cabe el gusto  característico de la anchoa. Continuamos con “Pulpo de las Rías Camiñas” con pimentón de la vera mitad picante y mitad dulce – de nuevo el aceite de oliva virgen extra-. Una maravilla de  procedencia gallega directo al paladar de los comensales de Hórreo. En su cocción justa. ¡Pruébenlo!  De veras, buenísimo. DSC_0062 DSC_0075 Matadero Madrid está situado en el Paseo de la Chopera donde tienen cabida todas las expresiones artísticas. Quién diría que hace cien años albergaba el antiguo matadero municipal de Legazpi: una composición simétrica de pabellones, que servían a la vez de mercado de ganado y matadero industrial. Aprovechando Matadero en el artículo, a las mesa de Hórreo llegaba  el plato estrella de la casa, “El Chuletón” de vaca gallega con Denominación de origen. Un lomo alto en plato caliente con pimientos del padrón y patatas dado. ¡Riquísimo y sabroso! Y por último y de postre, “Filloas rellenas de arroz con leche y crema con mermelada”. ¡Delicioso, para repetir! DSC_0120 Al igual que el Mercado de Motores es una iniciativa que enmarca la apertura del Museo del Ferrocarril a Madrid como utilidad pública que aúna ocio y cultura a la vez. Horreo,  brinda a los comensales del barrio de la Arganzuela y a los visitantes,  una alternativa culinaria de las cocinas del norte en un ambiente desenfadado y moderno. DSC_0127

Texto: Dani MoralesFotografía: Jose M. Miñambres

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Restaurante Zerain… la sencillez y pasión de las antiguas sidrerías vascas.

DSC_0013 Walking MadridDSC_0019 nos llevó  hasta el restaurante Zerain,  una sidrería vasca  en la calle Quevedo del Barrio de las  Letras,  antigua calle del Niño. Situado en la misma finca donde nació el primer premio nobel de literatura español, Jose Echegaray, vivió  Francisco de Quevedo  y la editorial Magisterio Español hizo llegar sus libros al mundo. Está entre las calles de Cervantes y de Lope de Vega,  muy cerca de  la casa Museo de Lope de Vega, el convento de Las Trinitarias donde está sepultado Miguel de Cervantes,  y la milagrosa iglesia de Jesús de Medinaceli. Una ubicación privilegiada para disfrutar del centro de Madrid, recorriendo las calles que inspiraron a los poetas y dramaturgos del Siglo de Oro, en un barrio que sigue expresando su vocación cultural a través de sus museos, teatros, círculos culturales, antiguas editoriales y librerías, galerías de arte, tiendas de anticuarios y locales de ocio. DSC_0074 DSC_0044 En un escenario agradable con grandes toneles (kupelas), y con columnas en forja y madera, recreando la sencillez y pasión de las antiguas  sidrerías vascas nos recibió Diana, responsable  de Comunicación y gerente de Zerain, franca y divertida en el mensaje  nos empezaría a desmenuzar el bacalao y las anchoas, a escanciar la sidra, a detallar con frases concretas el carácter del restaurante- sin comenzar  la degustación-.  Nos manifestó  que  reunirse y pasarlo bien entre amigos con sidra al Txotx – tomar entre amigos la cantidad de sidra que cada uno desee, directamente de las Kupelas – una buena tortilla de bacalao y una buena carne es la esencia de la cocina y de la cultura vasca en los fogones y en la mesa. ¡Lo estábamos comprobando in situ! Esa energía y sosiego de una autentica sidrería vasca, de la charla distendida, y en Madrid, combinaba con la historia de  la calle que lleva el nombre de uno de los escritores más emblemáticos del Siglo de Oro de la Literatura española, ¡insuperable! para más tarde refrendarlo con  los sabores del mar cantábrico y del interior; esa  cocina vasca tradicional y añeja, única. DSC_0131 DSC_0114 Como degustación y entrantes empezamos con “Anchoas del Cantábrico”: anchoas frescas en salazón y conservadas en aceite, salteadas con ajo y aceite extra virgen. El momento Navarra entró degustando “Cogollos de Tudela”, corazones de lechugas tiernas  con vinagreta de pimiento rojo, cebolla, aceite y piparra (piparrakde Navarra. Finura y calidad en el plato, con un sabor inconfundible para maridar con los últimos tragos de sidra Zapiainsidrerías del pueblo de Astigarraga, cuna de la sidra en Guipúzcoa.  Como bien nos detalla la web de Zerainel nombre del Restaurante hace honor al origen de sus propietarios, Adelaida y Koldo, provenientes del pequeño pueblo de Zerain, en la provincia de Guipúzcoa. Madre e hijo, decidieron abrir un rincón vasco en el corazón de Madrid. Adelaida como cocinera y propietaria creó una carta basada en los sabores auténticos de la cocina vasca tradicional, la que ella solía comer de niña y que perfeccionó de joven en los cursos de cocina que solían hacer las señoritas guipuzcoanas. Si  la  obra poética de Quevedo, está constituida por una gran cantidad de poemas con subgéneros de su época con  poesía satírico-burlesca, amorosa, moral, heroica, circunstancial, descriptiva y religiosa… en lo relativo a la cocina de Zerain,   tiene una carta amplia y variada con menús degustación, cocina clásica y  sugerencias y una gran variedad de vinos donde excelentes carnes y pescados a la parrilla comparten protagonismo con los mejores productos de la huerta. DSC_0117 DSC_0144 Mientras se animaba la conversación y hablábamos de la cultura y gastronomía vasca, probamos  lo que Diana denomina sugerencias y caprichos.  Primero “Chipirones del cantábrico”  harinados y hechos con aceita de oliva virgen extra, una pizca de azúcar moreno y confitura de cebolla, un sencillo y sabroso  plato con toda la vivacidad y materia prima procedentes del mar cantábrico.  Seguidamente   ”Pimientos de Gernica” variedad autóctona del País Vasco que hermanado con el aceite de oliva virgen de la fritura  dejaban un gustillo inmediato. ¡Riquísimos! Y seguimos, con “Boletus con trigueros” con un fondo de patata de Navarra, Boletus Edulis y trigueros verdes de Navarra,  salteados con aroma de ajo y  aceite de oliva virgen extra, un plato con origen en Zerain que fusiona  toda la calidad de los productos vascos, y que el chef Sergio Sánchez ha elaborado dotándolo desde su pasión por la cocina  y sus ideas. ¡Deliciosa sugerencia! DSC_0163

Eran casi las 13:00h cuando empezamos a grabar un video para el canal de YouTube Walking Madrid Media de Walking Madrid de la elaboración de los Txipirones Terminada la grabación con Sergio Sánchez, chef del restaurante,  éste, nos detalló con entusiasmo y conocedor de los entresijos de la gastronomía vasca los ingredientes y materias  primas que llevaban los platos que había en  la degustación, y que compartiríamos con Diana, Koldo y José Miñambres,  fotógrafo del post de Zerain para el Weekend Gastronómico de Walking Madrid, en uno de los salones de la planta baja del restaurante. DSC_0174 DSC_0152 Ni terminábamos ni queríamos terminar. De la carta clásica, emblemas de la sidrería vasca Asador Zerain y de la gastronomía vasca universal, dos platos referencia de esta gastronomía“Tortilla de Bacalao” maridado con un Txacoli de la tierra. Estaba en su punto,  poco hecha  y muy sabrosa, con cebolla, un toque de perejil, el siempre aceite de oliva extra y el sabor del bacalao del norte. ¡Se deshacía en el paladar! Y “Chuletón  de lomo alto de buey”, una carne propia de interior de tierras vascas hecha a la brasa de carbón de encina  y acompañada con un Denominación de Origen Rioja Reserva Cuatro Pagos de 2007. Un sabor autentico  con poca grasa, jugosidad al servicio de los placeres carnales. ¡Un  auténtico lujo! DSC_0176 DSC_0210Eran casi las 15:30h  y nos encontrábamos  entre amigos finalizando  con un postre casero típico de la gastronomía vasca, Pantxineta” un hojaldre con crema pastelera y almendra templada que estaba delicioso, rematando con un chupito de  Patxaran asíhomenajear  y mantener  viva  la esencia de las sidrerías vascas: el estar entre amigos, y que mejor que en la calle Quevedo del Barrio de Las Letras de Madrid.

 

 

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Texto: Dani MoralesFotografía: Jose M. Miñambres

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