Madrid y sus mercados. Patrimonio cultural a defender.

Todos y cada uno de nosotros tiene una sensación similar al entrar en un mercado como antiguamente conocíamos. Esa sensación de familiaridad, ese aroma a confianza y naturaleza refrigerada, señoras hablando durante horas en mitad de un pasillo con sus carros de tela, escuchar un “buenos días” seguido de tu nombre y una sonrisa y muchas otras cosas más. Es cierto que en un gran centro comercial también nos saludan los dependientes, es cierto que sus productos pueden ser tan buenos como los del modesto mercado, pero la realidad de este cuento es que ahora nadie en un gran supermercado mira a otro lado que no sean los lineales que busca, quizás a lo sumo alcemos la vista para ver los carteles que nos indican el camino más corto a nuestro objetivo, sin contar que el inexistente charcutero en la sección de alimentos envasados jamás te dará a probar un poco de ese estupendo jamón. Por suerte Madrid y los madrileños han sabido volver a encontrar ese momento tan cercano que se perdió tan atrás en el tiempo, ese punto de reunión social donde hacer disfrutar al paladar y en el que invertir parte de nuestro valioso y atareado tiempo en conocernos un poquito más unos a otros, el mercado.

Para conocer bien una ciudad hay que visitar sus mercados. La vida de Madrid pasa por estos lugares, en los que no sólo se venden y se compran productos de alimentación, sino que también se constituyen como foros, como espacios de encuentro y comunicación en una época donde no todo lo controlaba la tecnología, donde no era fácil localizar a nadie, si no que estabas a expensas de un “a ver si veo a…” Curiosamente ahora, cuando todos tenemos un medio con el que contactar con nuestros amigos y conocidos, utilizamos todos esos medios para quedar en el mercado. Una paradoja maravillosa de la necesidad del ser humano de ser social recuperando las antiguas y olvidadas costumbres que merecen la pena.

A mediados del siglo XIX se empezaron a construir los primeros mercados cubiertos en Madrid, si bien de proporciones muy modestas. En 1875 Alfonso XII inauguró las primeras instalaciones modernas dedicadas tanto a la venta al por mayor como al comercio minorista; se trata de los mercados, hoy desaparecidos, de la plaza de la Cebada, dedicado a frutas y hortalizas, y de la plaza de los de Mostenses, para caza, pesca y ganadería. Un año más tarde se inauguró el de Chamberí y en 1882 el de la Paz, en el Barrio de Salamanca. Todos ellos eran modernos edificios con estructura de hierro y cerramiento de cristal. Sin embargo, en muchos barrios de Madrid continuaron los mercados callejeros hasta bien entrado el siglo XX.

En los años 10 y 20 Luis Bellido, arquitecto municipal, programó un plan para la construcción de nuevos mercados centrales y de distrito, muchos de los cuales se erigieron en los años 30 a través de un gran equipo de arquitectos, entre los que destacó Francisco Javier Ferrero Llusiá, que realizó el de Olavide, el Central de Pescados, en la Puerta de Toledo, y el de Frutas y Verduras, en Legazpi. Como otras tipologías arquitectónicas impulsadas por el Ayuntamiento en aquellos años, estos edificios se caracterizaban por su modernidad y funcionalidad.

En la actualidad, los mercados que se han reinventado recientemente para convertirse en multiespacios, donde no sólo se pueden comprar los productos de la cesta de la compra, sino que también se pueden ver exposiciones, comprar libros, comer y tomar unas tapas o unas copas, en definitiva, vivir nuevas experiencias gastronómicas.

Walking Madrid Weekend Eperience - mercado-de-san-miguel Walking Madrid Weekend Exerience- Mercado-de-San-Anton

Este nuevo modelo de mercado ha conseguido un protagonismo absoluto. Liderados por el Mercado de San Miguel , considerado de interés cultural, ya que es el único mercado hierro que queda en pie, encontramos a su par el Mercado de San Antón  y el nuevo Isabela Market. Sin duda 3 ejemplos claros de que la creatividad y la innovación no escapan absolutamente a nada.

Walking Madrid Weekend Experience- edificio_isabela_23-04-2012

En el paseo recordaremos igualmente otros magníficos mercados desaparecidos, como el antiguo Mercado de la Cebada, en el que se realizan multitud de proyectos, actuaciones y actividades para mantenerse con vida conservando su propio ser. El primer mercado de Madrid se encuentra todavía en esa lucha por la supervivencia, intentando no convertirse en un centro comercial o hipermercado al uso, con la incansable ayuda de sus vecinos y de la Plataforma en defensa del Mercado de la Cebada, cuyo blog nos ofrece, una vez al mes, una amplia información sobre todos los hechos que rodean al mercado y su actualidad en materia de reivindicaciones, peticiones y curiosidades que hacen que sea aún más importante colaborar para que el famoso Mercado de la Cebada no pierda su identidad y continúe siendo lo que era.

A continuación os mostramos unas imágenes de la evolución de lo que supuso un antes y un después en la vida de los madrileños y en el devenir de una sociedad que aprende con él a relacionarse de una forma diferente.

Walking Madrid Weekend Experience- mercado-la-cebada_02_sepia

Walking Madrid Weekend Experience- Mercado_cebada 2012Walking Madrid Weekend Experience- Mercado de la cebada 2015

Gabriel Alcahuz

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